Castillo de Bellver. Una visita inexcusable.

El Castillo de Bellver es, junto con la Catedral de Palma de Mallorca y la Lonja, un símbolo del patrimonio arquitectónico de la isla, y uno de los sitios que no puedes dejar de visitar en Mallorca. En él, se une la belleza de la construcción, ya que es el único castillo de planta circular de toda España, a los innumerables recuerdos históricos que pueblan sus salas.

Se trata de un castillo-fortaleza construido en el siglo XIII por orden del rey de Mallorca Jaime II. También fue utilizado como prisión. Desde 1931, pertenece al ayuntamiento de Palma de Mallorca, y puede ser visitado diariamente. En nuestro nuevo artículo en el blog, hemos preparado una guía de visita para conocer este castillo.

¿Donde está el Castillo de Bellver?

El Castillo de Bellver está situado a 3 km de Palma. Está localizado sobre una pequeña colina a 112 m de altura.

Sin duda, uno de los aspectos más relevantes del castillo es su situación. Esta le convierte en un excelente mirador sobre la ciudad y la Bahía de Palma de Mallorca. De hecho, se eligió construir el castillo aquí, porque era un emplazamiento perfecto para sus 2 principales funciones: recreo y fortaleza. La altura le permitía unas vistas excelentes, y a la vez era un lugar perfecto para defenderse de los ataques enemigos.

Esta colina se conocía anteriormente como Puig de la Mezquita, y está rodeada de un frondoso pinar.

Castillo de Bellver

 

Origen del Castillo

Se ha escrito mucho sobre este tema y hay diferentes versiones. Una opinión, no muy fundamentada, dice que el Castillo de Bellver ya existía en el año 802 cuando las fuerzas del Conde de Barcelona conquistaron la ciudad de Palma de Mallorca, y expulsaron a los moros de la isla. Una vez conquistada la ciudad, dejó como gobernador del castillo a Don N. Bellver. Otros dicen que la conquista fue en el año 812. Esta opinión no tiene ningún fundamento histórico, y parece que es fruto de la interpretación de unos textos apócrifos por parte de un rabino catalán, que luego fueron tomados por un historiador.

Otra opinión, más extendida, dice que el Castillo de Bellver se construyó sobre los cimientos de una antigua edificación mora, que algunos identifican con una mezquita. De ahí el antiguo nombre de la colina. Aunque esto parece también falso. De hecho, no hay documentos que hablen de una mezquita en este lugar. Además si hubiera sido así, ahora tendríamos una iglesia cristiana, porque al conquistar Jaime I Mallorca, se consagraron las mezquitas al culto cristiano, o se tiraron abajo para construir una iglesia cristiana.

Tampoco se menciona la supuesta fortaleza árabe ni en el ataque catalán-pisano de 1112, en la crónica real de Jaime I de la conquista de la isla o en el “libro del repartiment”, donde sí se mencionan otros castillos de la isla.

 

Como curiosidad, cabe decir que de lo que sí tenemos constancia, es de que antes había en esta colina, viñas. Eso, también nos hace pensar que no había aquí ninguna mezquita. Pues no sería el lugar más ideal para una mezquita, rodeada de viñedo.

 

Castillo de Bellver

El origen del Castillo de Bellver se debe a Jaime II, rey de Mallorca. En 1229, el rey de Aragón y Cataluña Jaime I conquista Mallorca para acabar con los árabes. Durante su vida, decide hacer testamento, con la idea de repartir sus territorios entre sus hijos, y decide que el territorio de Mallorca pertenecerá al hijo menor, el futuro Jaime II.

Al morir Jaime I, sus territorios pasan a sus dos hijos: Pere de Aragón y Cataluña que recibe Aragón, Cataluña y Valencia, y Jaime II que recibe las islas y los territorios del Pirineo.

Ante esta decisión, Pere no está de acuerdo, pues considera que todos los territorios deberían pertenecerle a él. De esta manera, hay toda una serie de tramas políticas, en las cuales no entraremos por considerarlas ajenas al tema. Pero todo termina en 1295, cuando Jaime II puede disfrutar plenamente del reino de Mallorca, después de muchos años de guerra, tramas políticas e incertidumbres.

Ante esta situación de estabilidad, Jaime II decide dedicarse plenamente a ejercer de rey. Es en ese contexto, donde debemos situar el inicio de la construcción del castillo de Bellver, junto con la restauración del palacio de la Almudaina y la construcción de otras residencias reales.

A modo de curiosidad, debemos decir que la idea de construir este castillo por parte de Jaime II venía de lejos. Pues tenemos documentos de 1263 en los que ya ordena su construcción al tesorero real. Su objetivo es construir un palacio – fortaleza en lo alto de la colina para el uso del monarca del reino de Mallorca.

 

Construcción

La construcción del Castillo de Bellver se sitúa al inicio del año 1300. El encargado de su construcción fue el maestro de obras mallorquín Pere Salvà, quien gozaba de la admiración de Jaime II. Pues también le había ordenado la reforma del Palacio de la Almudaina. Pere Salvà cobraba solamente dos sueldos y cuatro dineros diarios, lo cual es muy poco comparado con lo que ganaban el resto de trabajadores, cuyo jornal ascendía a 22 dineros.

En relación a esto, debemos decir que realmente “quien cortaba el balacao” era Pons Descoll. Esto se puede observar en el exterior: en las ventanas coronelles que son exactamente las mismas que encontraremos en el palacio de los reyes de Mallorca en Perpignan.

Los trabajos de construcción de la mole duraron 9 años. Los trabajos de adorno y decoración mucho más. Trabajaron en la construcción unos 70 obreros fijos y esclavos moros del rey, unos 7. También había una 150 mujeres que ayudaban a la construcción.  Con el fin de acelerar el trabajo, se solicitó a la autoridad eclesiástica el permiso para poder trabajar en festivo. Lo cual fue concedido.

 

Materiales de construcción

Para la construcción del Castillo de Bellver se utilizó piedra arenosa de 3 sitios diferentes: Bellver, Santanyí y Portals. La más utilizada fue la de Bellver, debido a la proximidad a las obras. Procede del mismo monte donde se asienta el castillo. Esta piedra, por la gran masa arenosa que contiene, es la que más ha sufrido el deterioro. Especialmente en los lugares azotados por el viento.

De su extracción dan fe las galerías que surcan el monte, y las partidas de aceite que figuran en el “libro de dades”. De hecho, debajo del castillo hay 2 importantes galerías, una de 255 m y otra de 115 m. Además de muchas otras que forman todo un laberinto de túneles. Eso hace suponer que esta piedra se utilizó en la construcción de más edificios de la ciudad. De hecho, hay documentos de la catedral que dicen que en su construcción se utilizó piedra de Bellver. Podemos imaginarnos las difíciles condiciones de trabajo que tenían: falta de luz y el polvo debido a las extracciones. La piedra de Portals Vells provenía de una cantera junto a la isla de la Porrasa. Es la piedra más dura, y se utilizaba para la construcción de los muros exteriores, que por estar expuestos al ataque enemigo, necesitaban de una mayor solidez.

La tercera piedra es de las canteras de Santanyí. Es una piedra delicada, fina y de bello color, destinada a los trabajos de adorno. A modo de curiosidad, decir que los canteros labraban su nombre en las piedras, a efectos de cobro. Estas señales todavía pueden verse en algunas piedras. En otros sillares se ven señales que indican las marcas de los canteros para saber cuantos sillares había hecho.

 

Nombre

En las crónicas del Castillo de Bellver aparece su nombre como Bellver (lengua vulgar) o Castrum pulchro viso (latín o lengua erudita). Ambas expresiones vienen a decir lo mismo: bella vista.

De hecho este nombre, hace referencia a un estilo medieval de llamar a una fortaleza situada en un mirador sobre un paisaje. En esa época era más admirado el paisaje urbano que el natural.

 

Aspecto y planta

El Castillo de Bellver tiene forma circular, tanto exterior como interior.

Está franqueado por tres torreones unidos al cuerpo principal, sirviéndole como adorno y defensa a la vez. Estos están dirigidos a los 4 puntos cardinales, formando una cruz. El cuarto torreón está separado del cuerpo del edificio, mirando al norte y es la torre del homenaje.

Entre estos 4 torreones hay 4 garitones circulares que disminuyen en su base formando un cono truncado. Estos miran hacia los 4 vientos secundarios.

vista panoramica castillo de bellver

Todo el conjunto está rodeado de un ancho y profundo foso, necesario para la defensa. Este foso estuvo muy bien cuidado en otras épocas. Pues su interior estucado servía para defensa y conductor de agua a los aljibes. De hecho, todavía hoy se ven restos de estuco y desagües dentro del foso.

Adosada al foso del Castillo de Bellver, hay una gran explanada que sigue la línea del foso. En la explanada se ven restos de fortificaciones levantadas para completar las existentes en el interior del edificio. Fueron construidas en el siglo XVI, cuando la técnica hizo cambiar notablemente el arte de la guerra, y aparece la artillería pesada. Fueron reforzadas a comienzos del siglo XIX.

Vemos que hay 27 aberturas, llamadas “troneras”. Las “troneras” son aberturas en la pared de una fortificación, donde se pueden disparar los cañones, los cuales están protegidos, igual que los soldados, del fuego exterior. Alternando estas “troneras” hay los correspondientes “granos” que eran ocupados por soldados con armas ligeras.

Rodeando esta explanada se abre un contra foso o barbacana de forma irregular, que termina en una estacada.

Hay una interpretación muy curiosa de la planta del Castillo de Bellver. Es de Jordi Gayà. Se basa en la probada amistad entre el rey Jaime II y Ramón Llull, quien fue su protegido. Recuerda también la relación de este con la corriente franciscana y la influencia que ejercía en la familia real mallorquina, sugiriendo que el esquema circular del Castillo de Bellver tiene relación con la propia filosofía lulística.

 

Visita al Castillo de Bellver

Se accede al Castillo de Bellver por una escalera que sube al portal exterior de la fortaleza. De ahí se continua, a través de un arco y puente de madera, a la explanada / “revellí” del castillo.

Primera parada: exterior

Justo en frente hay una de las 2 puertas de acceso al castillo. Si seguimos por la principal:

Hay una serie de elementos a destacar:

  • 2 oberturas en la pared que acogen las poleas de madera utilizadas para levantar el puente levadizo de madera ya desaparecido, pues el actual es de piedra. Se tienen documentos que dicen que ya en 1463 había desaparecido el puente de madera. El hecho de que el puente este algo desplazado a la izquierda en relación al portal es por cuestiones defensivas.
  • Pilastra adosada al muro que cumplía una función defensiva de dicho puente.
  • El imponente arco redondo de entrada, conocido como “portal fora” por los mallorquines, detrás del cual hay las pollegueras.
  • Los elementos defensivos sobre el arco del portal de entrada. Destacable el “mataca” desde donde se podía ver y hostilizar al enemigo.
  • En algunas piedras se ven las marcas de los albañiles.

 

Segunda parada: patio de armas

A través de la “entrada” / vestíbulo (espacio entre portal y claustro) al patio de armas, y hay 3 importantes elementos:

  • lápida que recuerda la figura de Alexandre Jaume i Rosello, diputado en las cortes constituyentes de 1931 que consiguió para el ayuntamiento de Palma el castillo y bosque de Bellver, pasase a ser propiedad municipal. Gracias a él cualquier persona puede visitarlo. La lápida se colocó en 1989. Triste paradoja que este diputado fue prisionero en este castillo en 1936, de donde saldría para ir al cementerio y ser fusilado.
  • Piedra con símbolo de la orden de los trinitarios que procede del convento trinitario. La colocó aquí el Conde de Olocau al derribarse el convento. Tiene fecha de 1591.
  • Escalera de estilo actual que va a la planta superior. Antes había 3 escaleras de caracol. De estas, dos fueron cegadas, las que correspondían a la habitación principal y la capilla.

Patio circular (reformado en los ochenta), que es de una belleza  impresionante, y destacamos:

  • arcos de medio punto
  • cisterna de piedra viva e hierro forjado. Debajo se halla el aljibe que recoge las aguas, cubierto por grandes losas, y un respiradero que hace posible la utilización y empleo de la cisterna.
  • Las aguas se recogen de la terraza, aleros y el patio. En otras épocas recogía también las del amplio foso. El aljibe se extiende por todo el patio. Su capacidad es considerable, y está muy bien construido, tanto por lo robusto y acabado de sus paredes y techo, como por la disposición del mismo.
  • El pórtico circular cubierto de vigas de madera. Su peso descansa en el muro, a través de los arcos que descargan su peso en 21 robustas columnas cuadradas.
  • 16 puertas que dan acceso a las habitaciones. Antes acogían a la tropa y servicio del castillo. También servían de almacén de víveres. Actualmente, acogen el museo de Palma y diversas estancias.

En este patio se han celebrado corridas de toros. En tiempos del rey Jaime II (alrededor 1310) se toreaban aquí toros.

 

patio castillo bellver

Tercera parada: la planta principal

Destaca que el estilo arquitectónico es diferente, más elegante, lógico pues aquí era donde vivían los gobernantes o reyes. Esta elegancia se refleja en los arcos apuntados soportados por 42 columnas de fuste octogonal. Su disposición hace que parezcan entrecruzados, y sus capiteles tienen decoraciones de hojas. Además dan sensación de agilidad y belleza sorprendente, gracias al dibujo trebolado.

Otro detalle de elegancia es el techo abovedado.

Por encima hay un alerón de madera que estuvo en su día policromado de ricos tonos, en los que sobresalían rojos y azules.

Las habitaciones de la parte alta, a diferencia de la baja, son bellas piezas que demuestran el gusto exquisito que presidió su ejecución. Son las habitaciones nobles.

 

Cuarta parada: capilla de San Marcos

San Marcos es el patrón del castillo. Conserva parte de la forma primitiva. Fue restaurada muy inteligentemente.

El presbiterio está elevado unos 30 cm, y adornado con mayólicas del siglo XIV (uno de los pocos elementos ornamentales que ha quedado de la planta original). Consta de un sencillo altar de piedra y de las imágenes de San Silvestre y Santa Coloma, santos cuya fiesta es el 31 de diciembre, el día en que los catalanes entraron en Mallorca.

Hay un frontal del siglo XVI, bordado en seda, oro y plata, sobre terciopelo rojo. Representa a San Francisco de Asís y a ambos lados el papa Inocencio 9 y Santa Clara.

En la pared medianera, y sobre estuco pintado, pueden verse las imágenes de San Pedro Nolasco y más arriba, en el ático, la de la Virgen.

Desde su fundación hasta 1866 se celebró misa, y la capilla dependía de la iglesia de Santa cruz.

 

Las pinturas murales medievales:

Actualmente las paredes tienen el color que les da las piedras, el marrón suave que tiene los marés, pero antes no era así. Las paredes eran de colores vivos o “emblanquinades”, y dibujaban líneas negras que seguían la línea de los sillares en los muros.

Alrededor de 1309, se adornaron los muros de las habitaciones con pinturas murales de diferentes modelos y colores, siguiendo la tradición gótica. Aún hoy, se pueden ver algunos de estos restos. Estas pinturas eran muy habituales en la edad media. Ahora, nos es muy difícil imaginar todas estas habitaciones con las paredes llenas de colores vivos, pero al mismo tiempo nos ayuda a recordar como el castillo ha cambiado.

Antes había muchas paredes negras debido a las desinfecciones con fuego que se realizaban durante las temidas epidemias de peste.

 

Quinta parada: la habitación de Jovellanos

Es la habitación que ocupó durante 6 año el insigne escritor y estadista durante su encierro en el castillo, como se recuerda en la lápida que se ve en la pared. Sus primeros tiempos fueron duros, pues se ordenó que no se pudiera comunicar con nadie, encerrado con llave y que no pudiera escribir. La habitación se halla dedicada a museo, y juntamente con las dos contiguas fueron en su tiempo, las habitaciones del capitán general.

jovellanos

Como elemento destacable de esta estacia cabe recalcar dos trozos de estucado, protegidos por cristales, en los que Jovellanos escribió algunos de sus versos. Estos pueden leerse dificultosamente, en las épocas en que estaba privado de usar tinta y papel para escribir.

 

Sexta parada: las estancias reales

Estas eran las estancias ocupadas por el rey y de la reina.

Las estancias del rey, en los siglos XVIII y XIX, se llamaban estancias del gobernador. En estas estancias hay dos pinturas de Krekovic: una del rey Jaime I y otro la muerte de Jaime III.

Cabe decir que el rey Jaime II solo pudo vivir unos años en este palacio, pues murió en 1311. Durante su reinado, el castillo vivió una de sus páginas más brillantes. Jaime II traslado aquí su corte, y se celebraban justas y torneos en el exterior, y fiestas y cenas en el interior.

En la estancia de la reina hay una ventana con el típico “festejador”.

Es muy interesante el contraste entre robustez – delicadez, como consecuencia de la función defensiva – fortaleza del castillo. De hecho, la propia concepción del castillo lleva implícitas 2 ideas. Se trataba no sólo de un reducto defensivo, en este caso cubriendo toda la bahía y la ciudad de Palma. También fue concebido como residencia real, con la elegancia y delicadeza que ello llevaba consigo. Paradójicamente, el castillo apenas sería empleado para esas funciones. Como reducto defensivo, no libró ni una sola batalla, exceptuando las refriegas de las germanías. Y como residencia real apenas albergaría temporalmente a Sanxo I, Jaume III y a Joan I de Aragón.

 

Séptima parada: la colección Despuig

Antonio Despuig i Dameto (Palma 1747, Lucca 1813) es una de las figuras más destacadas de la ilustración mallorquina del siglo XVIII. Hizo carrera eclesiástica, y se especializó en lenguas. Ocupó diversos cargos como obispo de Barcelona, arquebispo de Sevilla o patriarca de Antioquia, antes de ser nombrado cardenal.

Durante su estancia en Roma decide convertir la propiedad mallorquina de la familia (Raixa) en un museo de arqueología y arte siguiendo la costumbre tan de moda entre los miembros de la sociedad en aquella época. Así decide adquirir materiales por 3 vías distintas:

  • Excavación: enterado de la existencia de unos terrenos con viña en Ariccia, cerca de Roma, bajo los cuales hay los restos de un templo romano, decide comprar el terreno y excavar entre 1787-96.
  • Compra: parece ser que fueron muchos los vendedores de antigüedades que ofrecieron materiales a Despuig.
  • Reproducción: al igual que muchos coleccionistas del siglo XVIII, encargó copias de las piezas de escultura.

Una vez reunida la colección y trasladada a Raixa, el cardenal contactó con un grupo de escultores para la reatracción de materiales, conexión de soportes y montaje de la exposición. Después de permanecer en Raixa, la colección se fue disgregando progresivamente. Gracias a la sociedad arqueológica Luliana logró rescatar parte del fondo, que pasó a ser propiedad del ayuntamiento. Después de unos años de abandono, las piezas se restauraron y acondicionaron en estas salas.

También hay un cuadro del cardenal, una pintura de la escalera de Raixa y un ejemplar del mapa de Mallorca patrocinado por el cardenal en 1785.

Estas habitaciones fueron ocupadas por el capitán general.

Octava parada: la cocina

Se trata de un espacio muy grande y amplio.

Destaca la gran campana por la que escapaban los humos. Vemos también una pica con un panel de cerámica que representa S. Sebastián.

Novena parada: la terraza superior

En la parte superior del castillo es desde donde se tienen unas magnificas vistas de la bahía de Palma.

El suelo es de mortero, y sobresale un pequeño muro de unos 30 cm de altura que es el muro medianero de la planta inferior. Alrededor están las torres y torreones del castillo.

Los graffitis

En los muros de las torres observamos muchos graffiti hechos por los diferentes prisioneros que estuvieron aquí en diferentes épocas.

Como hemos dicho el castillo se construyó como palacio – fortaleza, pero también fue usado como prisión. Parece ser que muchos de estos grafitti fueron hechos por prisioneros franceses. En 1808 después de la victoria en la batalla de Bailen, se hicieron con unos 10000 prisioneros franceses. Muchos de ellos fueron enviados a Cabrera donde murieron de hambre. Los oficiales de más alta graduación tuvieron una prisión más cómoda en el castillo de Bellver hasta que se negocio la paz con Napoleón.

Entre los graffiti a destacar encontraremos:

  • uno que dice “Viva Napoleón” en el exterior, probablemente obra de uno de los oficiales franceses que estuvieron prisionero en el castillo
  • grafitti en la escalera de salida donde se ve un barco, ya que esta era una de las vistas que tenían desde aquí. También se ven “les forques de Bellver” con un hombre colgado y la escalera, al lado un cuarto de una persona colgada. Enfrente se ve la cara de un señor muy bien vestido.

 

Décima parada: recorrido exterior

Los alrededores del Castillo de Bellver nos ofrecen unas vistas espectaculares de la Bahia de Palma, el puerto y de la ciudad. Si miramos hacia el sur vemos el mirador de Na Burguesa, situado a unos 9km de Palma. Si tienes la suerte de visitar el Castillo de Bellver en un día claro, podrás incluso ver Cabrera, por detrás del Cap Blanc.

Caminando alrededor del “anillo” del castillo encontraremos el doble foso que lo rodea y su estructura. Este fue construido para protegerlo de incursiones y para la acumulación de agua.

En las afueras del castillo tenemos un bar con una terraza donde podemos sentarnos a tomar un café una vez hayamos finalizado la visita. Se trata de un sitio muy agradable.

 

La Torre del Homenaje

La Torre del Homenaje del Castillo de Bellver destaca por su grandiosidad. Está separada del edificio, aunque unida a través de un puente de piedra. Este puente antes era de madera, y convertía la torre en un fortín aislado e inexpugnable. Dado su construcción y la disposición de su defensa.

torre del homenaje

 

La torre alcanza una altura de 34 m. En su interior hay una escalera de caracol de 118 escalones. Se divide en 4 pisos. En el piso inferior hay una habitación en forma de cono que se conoce como “la olla”, un recinto abovedado de unos 4 metros de profundidad, con una saetera como única ventilación, al que se accede por una pequeña trampilla.

Según la leyenda, se trataba de una de las mazmorras más temibles del castillo. En ella eran arrojados los prisioneros, sin más alimento que algunos pedazos de pan seco que les llegaban a través del agujero. Todas las evidencias apuntan a que la famosa “olla” era en realidad una cisterna o un granero, que en algún momento pudo utilizarse como mazmorra de castigo.

 

 

El Bosque de Bellver

Un elemento que ayuda a la belleza del castillo del castillo de Beller son sus alrededores. Un frondoso pinar, conocido como el bosque de Bellver. Este bosque ha sufrido con el tiempo muchas alternativas, algunas mejores y otras peores.

En tiempos de Jaime II, se ordenó poblarlo de más árboles. A parte de poner 500 cántaros para que en ellos pudieran criar conejos, pues al rey le gustaba mucho la caza.

Alrededor de 1808, el bosque se hallaba en muy  mal estado. Posiblemente, debido a que en aquellos tiempos, el gobernador del castillo de Bellver tenía los derechos de aprovechamiento del bosque, y se produjeron abusos en la poda y talla de pinos.

Otra época desgraciada fue en 1821-2, cuando Palma se vio atacada por la fiebre amarilla. Muchas familias pobres, al carecer de vivienda fuera de la ciudad, se refugiaron en el bosque, buscando un ambiente más puro. Entonces, aprovecharon los troncos de los pinos para construir cabañas donde vivir.

Años después, el bosque atravesó una mala época debido a la procesionaria.

Para terminar, el 14 febrero de 1962 hubo un huracán que arranco de cuajo miles de árboles.

 

Curiosidades

  • Se ha hablado en muchas ocasiones de la existencia de un paso subterráneo o mina que une este el castillo de Bellver con el palacio de la Almudaina. Es posible que este paso haya existido, pues ambas edificaciones se hicieron en la misma época, y fue el mismo arquitecto. De hecho, recordemos que el rey Jaime II tenía mucho interés en estos pasadizos. En 1285, logró escapar del palacio de Perpignan a través de uno. El palacio de la Almudaina también tenía un pasadizo que llevaba hasta el mar.
  • En 1821, temporalmente, el castillo fue utilizado como fabrica de moneda. En ese año la fiebre amarilla azotó la isla, y la economía tuvo una importante crisis ante la imposibilidad de cultivar los campos, por falta de personas, y consecuentemente de sustentar a la población. Entonces, las iglesias ofrecieron la plata de sus lámparas y muchas obras de arte religioso, que fueron fundidas en este patio para crear monedas con las que afrontar la crisis.
  • Popularmente, la gente tiraba monedas al interior, siguiendo el rito de la buena fortuna. Se han llegado a sacar 12000 pesetas en monedas.

¿Cómo visitar el Castillo de Bellver?

Si deseas visitar el Castillo de Bellver y no sabes como te recomendamos una de nuestras actividades que consiste en visitar Palma en bus turístico con la entrada al castillo incluida.

Ya que pasas el día en Palma de Mallorca te recomendamos también algunas de las otras actividades que puedes realizar en la ciudad como:

 

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