Sabías qué? Torres defensivas en Mallorca

Hoy en nuestra sección “Sabías qué?” hablamos de piratas, de peligros y de contrabandistas en Mallorca para así llevaros a una torre defensiva apenas conocida, a pesar de estar situada cerca de una de las principales atracciones turísticas en Mallorca.

Torres defensivas en Mallorca

En Mallorca  hay  más de 30 torres defensivas, y seguro que habéis visto alguna de ellas. En nuestro caso no hay excursión en la que no veamos una, y nos encanta explicar a nuestros clientes su historia… Por eso hoy, la compartiremos (brevemente) con vosotros:

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Viajamos en el tiempo al siglo XVI, cuando los ataques de piratas procedentes del norte de África eran frecuentes en el Mediterráneo. Estos piratas atacaban las posesiones y pueblos cercanos a las costas cogiendo dinero, víveres,  joyas e incluso personas, que después vendían como esclavos.

Es en ese contexto cuando Juan Binimelis tuvo la idea de crear un sistema defensivo alrededor de la costa de Mallorca formado por más de 30 torres defensivas. En cada una de ellas había unos vigías que controlaban el mar y alertaban de la proximidad de algún barco sospechoso. Así, en caso de ataque, nadie estaba desprevenido.

Después de los piratas, muchas torres se usaron para prevenir a los contrabandistas, especialmente en la zona de la Sierra de Tramuntana. A partir de entonces, cuando empezaron a desaparecer los contrabandistas, poco a poco estas torres de defensa cayeron en el olvido.

 

 

Una propuesta de ruta a una atalaya defensiva

Os proponemos una ruta a la atalaya de Son Jaumell. El itinerario sería: Cala Agulla- Coll de Marina- atalaya de Son Jaumell- Cala Mesquida.

Partimos de cala Agulla, en el lado norte del núcleo de Cala Rajada. Debemos atravesar la playa de la cala en dirección norte, bien por la misma arena o bien por el camino interior. Dejamos atrás cala Agulla y avanzamos hacia el nordeste, con cala Moltó a la derecha, por donde pasamos un puente para senderistas. Justo después, giramos a la derecha, más cerca del mar y dejamos a la izquierda una reja que cierra una propiedad privada, con la finca de Cala Moltó cercana. A cuatro o cinco minutos del puente, llegamos a una barrera de metal, con un portillo para peatones a la derecha, por donde continuamos. Pronto se configura una pista, a modo de camino ancho, que constituye el camino de Cala Mesquida por el cuello de Marina, por donde vamos subiendo. Nos acompañan pinos, palmitos, aladierno, mates, jaguarzo negro y acebuches.

 

Más arriba, a unos doce minutos de la anterior barrera, antes del collado de Marina, encontramos un cruce importante del camino. Tal como nos indica un cartel, para subir a la atalaya de Son Jaumell, tenemos que coger el de la derecha. Vale la pena indicar que si algún miembro del grupo excursionista no quiere hacer la subida a la atalaya, puede continuar recto hacia Cala Mesquida, y allí, en la playa, reunirse con el resto de grupo. Ahora el camino es bastante más estrecho. Encontramos bien un horno de cal, y continuamos en tendencia a la derecha. La pendiente de la subida se va acentuando, mientras los pinos se hacen más dispersos y se prepara el dominio del carrizo.

 

Vamos sobre de la cresta del Puig de Son Jaumell o delTelégrafo, mientras, la atalaya de Son Jaumell se nos acerca cada vez más. El camino, más bien un sendero, pero definido por el paso de los excursionistas, alcanza la atalaya. En este punto, la vista es espectacular con Cala Agulla y Cala Rajada, con la parte alta de Capdepera, y hacia la izquierda, en el noroeste, el arenal de cala Mesquida y un horizonte que llega al cabo de Ferrutx. Desgraciadamente la torre defensiva se encuentra al menos derribada en un 40 por ciento de su lado troncocónico, de sección circular. Al borde de la torre, hay un vértice geodésico.  Los historiadores nos cuentan que la atalaya fue construida en el siglo XVII y que a finales del siglo XIX formó parte de la red del telégrafo óptico que comunicaba con Menorca, actividad que dio un nombre nuevo en el monte de la Atalaya de Son Jaumell.

Iniciamos el descenso, por la ladera noroeste del monte, aunque hay que comentar que se puede bajar por el mismo camino de subida y franquear el cuello de Marina, tras el cual se llega a Cala Mesquida. La ruta que describimos realiza una bajada muy rápida para este costero, con vistas siempre magníficas hacia cala Mesquida y la cabeza Ferrutx. Así las cosas, desde la atalaya, volvemos atrás tres o cuatro minutos por la cresta ya conocida y, en breve, buscamos a la derecha el inicio del camino de descenso. Diez minutos más abajo, después del primer tramo elevado, encontramos un segundo tramo más llano, por una cresta suave que ya nos dirige hacia la playa. Llegan los primeros pinos, siempre dispersos en esta zona, y luego pasamos una torrentera. Ya en las cercanías de la playa, pasamos una pequeña pared, tras la cual el camino nos conduce directamente al contrafuerte rocoso de levante de la playa de Sa Mesquida, también llamada Cala Mesquida.

 

 

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